Sexta-feira, 2 de Abril de 2010

Discursos Sobre a Cidade - 92 - por Fe Alvarez

 

.

 

AQUEL LLANTO!

 

 

Texto de Fe Alvarez

 

 

 

 

 

- Te lo repito, no quiero nada con la religión.

 

- Perdona, pensé que eras creyente.

 

- Y quien dice que no lo soy, quién!? una cosa es la Iglesia y otra Dios.

 

- Bueno, entiendo, no quieres nada con la presentación oficial de la religión. Sus normas, sus ritos etc.

 

- Para que me entiendas, te contaré el momento en el que me sentí perdida, en una situación que me llevó a un caos moral y busqué un apoyo, una mano, que me sacase de aquel mar de dudas, me aliviase el peso que cargaba, por momentos pensé perder la razón, pero... en fin mis pasos tomaron el camino equivocado, el apoyo, el consejo, el bálsamo que me aliviase, no vino de donde lo busqué, solo el tiempo que termina por curarlo todo, me concedió la calma, aunque también hé de decir que en ese momento, en el que vi tambalerase la base de mi mundo, reaccioné y tomé mi camino, acertado o no, no me arrepiento y en ese momento vino también la necesidad de apartarme de la religión establecida, flexible por intereses y férrea con verdades trasnochadas. Tendré que remontarme a mi juventud; si tienes tiempo...

 

- Te escucho.

 

- Todo empezó cuando llegó el momento de que me casasen, lo digo así pues algunas veces pienso que me casé casi por imposición, aquello parecía un decreto ley. No quiero decir con esto que mi marido no me gustase, no, pero fue algo así: "eres una rica herdera y tienes que buscar a alguien con buena posición" casi se me forzó a escojer y allí estaba él con dinero, guapo, buen mozo, con pretensiones a agrandar su hacienda, seguramente aleccionado, como lo fui yo, imaginandose un semi-dios, hijo único, consentido y caprichoso y en realidad y como el tiempo demostró un perfecto gañan. Y por el otro lado, yo, con todas las tonterias que nos aporta estar en la edad del pavo, sin alcanzar las responsabilidades de una vida a dos, tonta e ilusionada, todo me parecía un cuento de principes y princesas que llevaría el fin de: "fueron felices y comieron perdices". Como nos engañan en los cuentos...! ponen el final, cuando en realidad es el principio de una vida muy distinta a la que se llevó, con una niñez entre algodones, una protección extrema y después de esto te lanzan sin piedad, como lanzaban a la arena a los cristianos en la Roma Imperial. Hoy, en la distancia lo analizo y veo la colección de mentiras, errores, casi locuras, en que todos tomaron parte, sin excluirme, pero antes no lo veía, tenía demasaiados pájaros en la cabeza, pero los que ya estaban de vuelta en la vida, por qué seguir representando una comedia? Qué disparate! Menos mal que hoy en día la gente es más consciente, aunque también duran menos los matrimonios, pero si duran a expensas una vida de sacrificios y tener que aguantar como un titanes, aparentando que todo está bien, no lo veo tan mal.

 

Después de los primeros tiempos, en los que no recuerdo ni vagamente la cacareada "Luna de miel" empezó el día a día y en poco tiempo ese día a día fue convirtiéndose en un martirio, llovian los golpes, las malas palabras, los gestos, las faltas de respeto, todo un ramillete de despropósitos, incomprensibles, me sentí engañada, atrapada y perdida, al principio, callé por verguenza, no podía creer el que cuento de hadas se transformara en aquel mundo de terror, siempre como disculpa, había una caida una puerta un tropezón y la conocida disculpa " me caí por las escaleras" cuando los moratones eran múltiples y evidentes, veía las miradas de incredulidad y silencios que gritan, no se oyen con los oidos, se sienten en el corazón, en el plexo solar, todos toleramos y consentimos tamaña ignominia; llegaron los hijos, seguian los malos tratos, cualquier cosa servía como disculpa para golpearme, algunas veces bastaba una mirada un mínimo gesto, que un niño llorase, que la comida no estuviese como él exigía, que una empleada no realizase su trabajo como él imponía, recuerdo un día estando en el séptimo mes de uno de mis embarazos, salí al patio de casa cuando él llegaba, después de una noche de farra, aún hoy no llego a comprender el motivo, no lo había, empezó a golpearme brutalmente, entre improperios, acusaciones y amenazas de muerte, después me arrastró por el pelo hasta el tanque, me metió la cabeza bajo el agua, intentando ahogarme, luché por mi vida y por la de mi hijo, desesperadamente, pero él era más fuerte, una empleada lo sorprendió en su locura e intentó impedir que me matase, lo logró pero consiguió que tembién le tocase a ella parte de su ira, la cabeza me quedó llena de bultos los brazos , las piernas y el tronco denotaban los derrames internos, lo peor era el dolor que me quedó en el fondo del vientre. Dos días después perdí a mi hijo. La vida seguía y mis niños me necesitaban.

 

Y esa era mi vida entre amarguras y golpes, las alegrías venian con los hijos, que aunque crecian en este medio hostil lo hacian como si aquello no fuese con ellos, o al menos lo aparentaban, solo temía que los marcase de por vida; con su aparente ignorancia encontraron una terapia, los pequeños son fuertes, tienen defensas para sus fantasmas y miedos y eran muchas las veces que captaban el ambiente tenso, aunque eran ajenos a la barbarie del padre. Con ellos era por veces indiferente, otras algo cariñoso y aunque pocas veces también eran víctimas de su agresividad. Cuando el progenitor no estaba en casa, jugaban, reian, saltaban como cualquier niño de su edad, llegaba el ogro y los pequeños parecian volverse invisibles. Menos mal que sus ausencias iban aumentando.

 

Después había las amantes, que no se presocupaba en esconder, la humillación, el dolor, al principio pensé, bueno si tiene donde entretenerse me dejará tranquila, craso error, nada cambiaba en casa, todo seguía igual, por momentos peor. Sus frustraciones, sus locuras o sus miedos, siempre, siempre desembocaban en mi. Tenía que aguantar, era lo que me decían, "el matrimonio es para siempre", ten paciencia... son los ardores de la juventud... es una etapa... todo pasará etc. etc. Mentira, todo una cochina mentira. Son tan interminables los días cuando se sufre... y las noches, esas es preferible ni nombrarlas.

 

Hubo una temporada en que vino, para ayudarme con los pequeños, una ahijada, la madre accediera con agrado para así aliviar la mermada economía de su casa, quedó estipulado que yo la vestía la alimentaba y le depositaba un dinero en una cuenta para cuando fuese mayor, la muchacha era muy trabajadora, amable con los niños y ellos la adoraban, todo parecía ir bien, demasiado bien, por eso cuando me dí cuenta que estaba embarazada, ví con claridad lo que había pasado, este era el motivo de disfrutar una etapa de bonanza, por eso mi marido no me pegaba tanto, ante la pequeña quería aparecer como un buen hombre y poco a poco la sedujo. Pensé que el mundo se me desmoronaba, yo que pretendí ayudar aquella familia, la enveredara hacia una situación amarga. En aquellos tiempos, tener un hijo siendo soltera, era casi un delito, una mancha que marcaba de por vida.

 

Pensaba como comunicárselo a sus padres, temía el momento y entonces noté su ausencia no estaban en casa, en mi cabeza se me instaló una alarma, qué representaba aquella escapada! pensé en mil posibilidades, al final de la tarde una llamada telefónica, esclareció el motivo, la había llevado a Porto para abortar y como las cosas estaban mal yo tenía que ir a una zona determinada del Marão donde me esperarian, me llevaría un amigo que tenía que ir a Porto, nunca supe si era verdad o estaban compinchados. Dejé los niñas al cuidado de los empleados y salí rapidamente. La carretera se me hizo eterna, nunca le vi tanta curva. Allí estaban, en realidad no sé lo que le hicieran, estaba en trabajos de parto, mejor dicho el parto era inminente, hice lo que pude, Dios mío! una niña con aquellos problemas, por culpa de la mala cabeza de un hombre loco, egoista y cruel. Después de poco tiempo nació un niño ( ya era de casi 7 meses) mi marido lo arrancó de mis manos, le dije que lo cuidaría como mío, no quiso razonar ni atender a mis ruegos, mi ahijada no decía nada, estaba con los ojos clavados en un punto perdido del techo del coche. En un último esfuerzo intenté recuperar al bebé, él me empujó y en un impulso lo lanzó al vacío. Qué horror! el pequeño lloraba, me puse como loca, lo golpeé con los puños en el pecho, me abofeteó y me metió en el coche, a la fuerza y volvimos, con el momento fatal repitiésdose en mi mente, una y otra vez, sin descanso y aquel llanto, clavado en el cerebro, me oprimía el pecho y me perseguiría por mucho tiempo, tenía remordimientos, me sentía culpable, me llamaba asesina y no podía dormir. Todas las noches oía aquel llanto, me atormentaba; mis terrores nocturnos me hacian pasar noches sin dormir, me imaginaba a la tierna criatura devorada por las alimañas, destrozada en la caida, pero el llanto, EL LLANTO! ese no cesaba.

 

La niña, para prevenir daños mayores, fue enviada a casa de un familiar, lejos de Chaves, no sé si fue consciente de lo que pasó en aquella carretera. Yo adulta, estaba marcada, qué sería de ella? Aquello me decidió a dar un giro a mi atormentada vida. Antes fui a la iglesia, tenía que confesarme, aconsejarme y quitarme parte de aquel peso. Después de un relato desgarrador, entre lágrimas y suspiros, oigo decir al confesor.

 

- Hija mía hiciste lo correcto, obedeciste a tu marido y lo amparaste.

 

- DIOS MÍO!

 

No me lo podía creer. Y la vida y el cuarto mandamiento? No hubo razonamiento posible, ellos siempre pretenden estar em posesión de la verdad absoluta, eres considerado un ser inferior semianalfabeto en el terreno religioso y no puedes entrar en valoraciones, después de esto no recuerdo si me impuso penitencia, tampoco importaba mucho. Escuchar aquello y seguir? NO, la penitencia me la impuse yo misma, seguir oyendo en el silencio de la noche, aquel llanto durante mucho tiempo y con resignación.

 

El asco llegó como un maremoto, no podía con soportar su presencia, por eso me envalentoné y lo expulsé de mi casa, creo que temió mi gesto determinado, le sorprendió mi actitud, ya no le tenía miedo y así lo comprendió, sin palabras y apoyado en su nueva conquista se marchó. Los hijos y yo seguimos nuestro camino, con mil trabajos, pero tranquilos. Que la paz no puede pagarse con dinero.

 

Y aquí fue donde se torció para siempre el camino que me llevaba a la iglesia. Si no recuerdo mal, no fue Jesús que dijo?: Si tu ojo te escandaliza arrancatelo, si tu mano te escandaliza cortatela. Pues yo me arranqué lo que me escandalizó.

 

 

 

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Sexta-feira, 26 de Fevereiro de 2010

Discursos Sobre a Cidade - 87 - por Fe Alvarez

- Pobre hombre, se le ve tan abatido, qué pena! Se siente, no le tienen cariño.

- Ese es de los que recogieron aquello que sembraron, no merece nada más. 

- Fue tan mala persona? 

- Oye:

 

.

.

 

En aquellos tiempos, en que la mano ferrea de la dictadura, marcaba el compás de la vida, una vida llena de trabajo y privaciones, el futuro para un matrimonio de trabajadores era duro, muy duro y si los hijos llegaban con regularidad, como era el caso, peor, siempre era una boca más para alimentar, que vestir, lo que se dice vestir, se aprobechaba todo al máximo, se heredaba de hermano a hermano y si venía algo de fuera también era bien recibido, se volvía, se remendaba y se zurcía, es decir de viejo se hacía nuevo, todo  aquello que consiguiese ahorrar unas míseras perrillas, se ponía en práctica, hasta la extenuación, todo valía, menos perder la dignidad.

 

El padre de familia, cansado de andar faenando de feria en feria, pasando mil penalidades y no vislumbrando un mañana prometedor, decidió emigrar y así después de ver las posibilidades decidió probar suerte en las colonias, se hablaba el mismo idioma y no se sentiría tan extraño, además conocía mucha gente que se emigrara antes y tuvieran suerte, un buen día partió y ella se quedó con los hijos y los mercadillos, con las mismas penalidades y con problemas acrecentados, naturalmente, pues no tenía medio de transporte, por este motivo había que pagar a quien la llevase, los problemas se multiplicaron, claro que no venian más retoños, pero los que ya había crecian y los gastos aumentaban, no obstante los ingresos esos no había modo de aumentarlos. Era desesperante, el día tenía 24 horas incluyendo las de descanso, claro, y ella no podía trabajar más, llegaba a la cama, exausta, sintiendose insatisfecha, destrozada, dolorida y muchas veces humillada.

 

Y el marido? Ah! el marido llegado a las tierras de las que se decía que manaban leche y miel, enseguida empezó a trabajar y como sucede muchas veces, hizo llegar, en los primeros tiempos (dos o tres meses), algún dinero a la familia hambrienta, "poco dura la alegría del pobre", él se entretiene con nuevas conquistas y con las alegrias de la novedad, el brillo del oropel, algún que otro vapor envolvente y la mala cabeza,  olvida a sus hijos y a la sacrificada esposa que quedó en Chaves, el poco goteo que llegara se secó, completamente, ni dinero ni noticias, algunas veces muy de vez en cuando se sabía alguna novedad, de la vida que llevaba, estas novedades eran traidas por personas que también hicieran suyas aquellas tierras africanas; muchas cosas a contar y muchos silencios, por caridad, no querian lastimar más a aquella mujer que se dejaba literalmente la piel, cada día para poder sacar adelante a su prole, sin un apoyo, por momentos era ella contra el mundo, un mundo cruel y frio, que parecía querer destrozarla.

 

Ellos, los niños fueron creciendo y se sentian dolidos y humillados, sus sentimientos se perdian entre el amor  y el desprecio a un padre que los  abandonara, impugnemente, a su suerte y crecieran con muchas carencias, afectivas y económicas. Evitaban hablar de su progenitor y se esforzaban para conseguir algo mejor de lo que su madre tenía y compartía. Algunos hicieron el curso de comercio, se emplearon, otros se casaron, emigraron  y los costes familiares fueron quedando más leves. Ella estaba derrumbada, pero solo en parte, ver a los hijos mejorar le alegraba el alma y era un bálsamo para su cuerpo dolorido. Después de tener a todos los hijos independizados, la vida pareció remansarse, claro que quien trabaja tanto, no puede dejarlo de un momento para otro, solo bajó el ritmo. Lo necesitaba.

 

El mundo siguió girando, con sus penas y alegrias, con sus miserias y sus grandezas, con sus encuentros y desencuentros. Entonces el padre que partiera, abandonando todo, le despertó la vejez, no la esperaba, pero siempre llega, con ella, la decrepitud, las limitaciones, la enfermedad,  que la vida disoluta y hueca adelantó y esta era su herencia, entonces, le vino a la memoria:  por aquellas tierras de Tras os Montes, más concretamente en Chaves, si no se recordaba mal, tenía una familia, una familia que le pertenecía, era suya, mejor dicho eran suyos, todos y cada uno de sus miembros, y con más cara que espalda se presenta exigiendo sus derechos, que como vemos no se los había ganado, se creía que eran suyos por derecho Divino, por eso no interesaba el haber olvidado miserablemente, sus deberes, claro que no encontró a la misma mujer que dejara, siempre fuera una luchadora y como dicen que aquello que no nos mata nos hace más fuertes, esta gladiadora era fuerte, se hiciera de piedra, aún así ,ella le reprochó su vida y lamentó sus trabajos, él encontró unas disculpas vergonzosas, pueriles, pobres, que ni él mismo se creía, entre tira y afloja, llegaron a un consenso. Podría quedarse en la casa matriminial, pero... tendría que pagarse esa habitación, la manutención y la limpieza, es decir un extraño en su familia, su familia...? perdiera el derecho de considerarla así. Para mal de sus pecados, ni tenía amigos que mitigasen sus días de soledad amarga y así solo, triste y aburrido de la vida veía pasar lentamente los días desde la ventana. Las noches, eran bastante peores, con sus fantasmas agigantados, sus miedos, sus recuerdos y todo esto condimentado con malestar y dolores; eran eternas... desagradables... y frias, muy frias.

 

 


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Sexta-feira, 15 de Janeiro de 2010

Discursos Sobre a Cidade - 81 - por Fe Alvarez

 

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No hay suerte, dice la gente...

No hay suerte!? Qué suerte perra!

que lleva a que nazcan rosas

entre rastrojos y piedras

 

Las piedras, no tienen alma,

los rastrojos ya se queman

la rosa, ve arder sus hojas

y dá suspiros de arena.

 

Y entre suspiros y llantos,

la rosa, ya sin belleza

doblado su orgullo, cae

entre ratrojos y piedras.

 

Una niña que pasaba,

cuando se iba a la escuela

coge amorosa esta rosa

y se la lleva con ella.

 

Llegando a casa la dora

y la pobre rosa muerta

se sueña y agradecida

descansa en caja de arena.

 

 

 

Madalena, una niña? Golondrina, sirena, tórtola, mariposa de las calles y los caminos, soñadora, algo eterea, quizás irreal, fuera de tiempo y de luagar, rubia, en su sonrosado rostro llamaban la atención sus ojos, unos ojos verdes, como irisados y cambiantes, no todos los días se presentaban con la misma tonalidad y esta preciosidad, pertenecía a un matrimonio que la voz del pueblo los denominaba como "moinantes" tenian otros pequeños, pero de entre todos destacaba ella, la pequeña Madalena, se diría que era una princesita entre harapientos y ella propia desaliñada, aunque algo la diferenciaba del resto, se podía decir que tenía "angel", tendría 7 u 8 años, todos los pequeños eran explotados por sus padres, tenian que pedir limosna y con sus progenitores llevaban una vida errática. A la pequeña, le encantaba charlar con todas las personas, que le prestasen un mínimo de atención, por eso hacía sus escapadas a un barrio determinado de la ciudad, esto lo hacía cuando tenía que mendigar, en estas huidas narraba sus sueños con una alegría contagiante, los temores los omitía, por eso su felicidad se sentía soñada, casi como un espejismo en su desierto particular, o eran varios, el desierto del amor, del cariño, del desprecio, de la higiene, del frío, del analfabetismo, del hambre, de la sed... tantos desiertos en un cuerpecillo tan frágil.

 

Un buen día, supimos que los padres de Madalena se marcharan a Valpaços, dejando a la pequeña abandonada, aunque creo mas bién, que en su cabecita germinó la idea de escaparse, dar un salto adelante y así poder acceder a una vida con futuro, más acorde, más prometedor, sabía que tendría una puerta que se le abriría y así sucedió, una vecina viendo a la pequeña desamparada, decide quedársela, ella sintió en este gesto el primer paso para conseguir lo que más deseaba, ser como las otras niñas; esa señora me trajo a la pequeña pidiéndome que le cortase el pelo y se la bañase, el pelo estaba muy desaseado y lleno de piojos y liendres, el cuerpo no denotaba tanto abandono,después de desparasitarla concienzudamente, lo que no fue facil, se le vistió ropita limpia que alguien proporcionara. En esos momentos fui testigo de sus sueños.

 

- Parezco una niña normal, verdad?

 

- Qué cosas dices! eres una niña normal, pobre pero normal, no te digo... qué cosas se te metieron en esa cabecita!

 

- Y ahora podré ir a la escuela?

 

- Claro pequeña.

 

- Podré aprender a leer y hacer cuentas?

 

-Todo lo que se enseña en las escuelas.

 

- Y tener amigas? dígame, podré tener amigas?

 

- Todas las que puedas conseguir.

 

- Perdone, podré tener algún vestido nuevo?

 

- Más de uno, hay que mudarse y andar limpio.

 

- Qué zapatos tan lindos! siempre pensé que los zapatos son lo mejor del mundo, los mios siempre estaban rotos y feos. Ya me olvidaba, dónde dormiré?

 

- En una cama, dónde ibas a dormir?...

 

- Tengo que portarme bien y lo haré, estudiaré mucho, mucho y después quiero ser profesora, para enseñar todo lo que aprenda a otros niños.

 

- Eh, eh! no corras tanto que para llegar a eso, aún tiene que pasar mucho tiempo

 

- Cuando empiezo la escuela?

 

- Primero tengo que saber algunas cosas, no sé como hacer para poder tenerte sin problemas.

 

- Pues dice que soy su nieta.

 

- Las cosas no pueden ser así, tengo que aconsejarme. Después habrá que matricularte y en cuanto empiece el curso irás a clase.

 

- Viva, iré al colegio y seré como las otras niñas, tendré amigas y jugaremos! Ya no seré una niña pobre.

 

- Oye que yo no soy rica, viviremos humildemente.

 

- Quien tiene vestidos y una cama donde dormir y va a la escuela, no es pobre.

 

 Y con estas y otras razones semejantes, fue abriéndonos su alma y esos sueños, normales para muchos niños e inalcanzable para muchos otros, que se pierden sin una oportunidad y ni los vemos ni los sentimos, son pequeños transparentes o invisibles. Ella supo manifestarse y comunicar pues era un ser inteligente, muy inteligente, tenía una edad y una madurez superior a la cronológica pero su suerte no estaba en consonancia con todo lodemás. 

Madalena no lo sabía pero su dicha era efímera; inconscientemente se tambaleaba a orillas de un precipicio, negro y profundo, que engulliría sus sueños, sus nobles sueños, la escuela, la cama, las amigas, los vestidos.... ser profesora.

 

 Ese abismo se personalizó en sus padres, regresaron, indagaron y fueron a dar con la pequeña, armaron un buén escándalo, de aquellos que eran habituales por otros tiempos, vino la policía y primó el poder de unos padres que interesados con la merma del limosneo, volvieron para recuperar a su mienbro más rentable, no se invocaron los derechos de los menores. O no los había?... creo que en esas épocas, nadie pensaba tener o tenía derechos, solo obligaciones.

 

Pasó un tiempo sin que volviesemos a verla, en un sábado que fui a la verbena, que como todos saben se hacian en el Jardín Público, en el barrio de la Madalena,  ya cerca de la puerta, correteando entre los coches, mendigando, estaba ella, me estendió su manita.

 

- Madalena!?

 

-............. (silencio)

 

No volví a decirle nada, no podía, sus hermosos ojos, ahora sin brillo, me lo contaron todo, me hablaron de la falta de sueños, de su verguenza, del dolor absurdo, profundo y negro, del desánimo, de la  derrotada y así vencida, con todo el peso del mundo sobre sus débiles hombros, bajó la mirada, hundió su mentón en el pecho, dio media vuelta y se marchó, me quedé un buen rato mirándola, impotente, avergonzada también y dolorida por aquel pajarillo herido de muerte, ya no había música ni alegría, solo un amargo sabor. Cómo un proyecto de mujer, siendo aún tan tierna, pudo sentir y transmitir su fracaso de vida?

 

Pasó un tiempo y llegó, un  día llegó casi de puntillas, la noticia de su muerte, un coche, la atropellara. Que Dios me perdone, pero sentí que la sirenita de las calles encontrara el camino de la liberación.

 

Cuantas Madalenas se nos cruzarán en la vida!

 

Fe Alvarez

 

 


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Quinta-feira, 10 de Dezembro de 2009

Discursos sobre a cidade - 76


Discursos sobre a cidade, originally uploaded by frproart.

EL HOMBRE ES EL LOBO DEL HOMBRE


Hace dos años alguien me preguntó: Qué sucede con los españoles, que maltratan y asesinan a sus mujeres? la respuesta fue que aquí sucedía lo mismo, solo que no se sabía. El tiempo por desgracia, me dio la razón y timidamente se empieza a denunciar y conocemos datos que avergüenzan al ser humano. La brutalidad de ciertas parejas no conoce fronteras.


ELLAS

Las golondrinas, llegaron
anuncian la primavera
la niña, las mira triste,
quisiera volar con ellas.

Subir, subir sin descanso
planear sobre la vega,
sentir el aire azulado
azotando su melena.

Ay, cómo le falta espacio!
Ay, cómo el alma flaquea!
cómo las dudas corroen
su joven vida agarena.

Devorando va caminos
que la llevan a la sierra,
sembrada de dudas locas
que la tiran de la meta.

Subiendo y bajando atajos,
encontró. Pobre de ella!
disfrazado de marido,
un macho, de mala yerba.

Con alma negro azabache;
aparentando quererla,
finge celos de cariño
para poder, ofenderla.

Dónde está la niña hermosa,
dónde su cara morena?
Qué fue de las ilusiones
entrenzadas y serenas?

Las dentelladas del macho
cobarde, perro de presa,
la destrozan, lentamente,
acabarán por vencerla.


Ella era una chica normal, en sus facciones se adivinada sus ascendentes moros, ojos grandes negros, como dos aceitunas, denotando alegría de vivir, alta, esbelta y con la belleza que tiene una joven, (por eso dicen que no hay 15 años feos) como defecto, si a esto se le puede llamar así, era pobre, claro que los sueños no tienen precio y sus ilusiones estaban en auge y como un pajarillo demostraba su alegría, bromeaba, proyectaba, jugaba y tonteaba, como cualquier muchacha de su edad; un buen día de verano exultando de alegría, comunicó que una tía que vivía cerquita del mar la llevaba de vacaciones, era como si hubiese tocado el cielo con la punta de los dedos, qué felicidad! el verano se prolongó algo más que lo previsto, motivo? el amor, cuando volvió a Chaves fue para casarse, o ya vino casada? la verdad es que no recuerdo ese detalle, él era, según decian de muy buenas familias, entendámonos, de buenas familias con posibles, que también hay buenas familias pobres. Pasado un tiempo él se fue a Angola, con un buen contrato de trabajo, había estudiado y preparado para obtener ahora los beneficios de su esfuerzo, por eso era un hombre culto, no un patán brutamontes, casi casi, un mirlo blanco. Él partió primero tenía que preparar todo concienzudamente para llevarse a su estrenada esposa, ella esperó en casa de su madre, esta con mucho esfuerzo le preparo algunas cosas más para enriquecer el ajuar que ya empezara a atesorar desde la más tierna edad de la muchacha, Meli contaba los dias para el deseado reencuentro con su amor, papeles, vacunas, compras de última hora, no quería descuidar nada, primero salieron los baules, después de unos meses de espera llegó la buena noticia, ya podía partir! El viaje aunque pesado, a ella le resultó leve, que el corazón tiene alas!

El recibimiento fue frio (tuvo un mal día pensó, la infeliz) la casita era acogedora, estaba limpia y ordenada, pero cuando abrió los baules que la precedieran, los armarios y otros detalles que cualquier mujer nota, el mundo se le cayó encima, allí estuviera "OTRA" llegaron las lágrimas después la recriminaciones que le dictaba el dolor, por arte de mágia, nacieron las primeras bofetadas, ella en un arrebato quemó en el patio todo lo que fuera utilizado, las consecuencias fueron nuevos golpes. Sola en la lejanía, dolorida, inexperta, casi perdida empezó su nueva vida, después cuando llegaron los hijos trageron bálsamo para su ser dolorido. La madre nos reproducía las mentiras piadosas que la hija le narraba en sus cartas, pocas, pues temía que el dolor la traicionase y contar algo que denotase su desgracia.

Las cosas cambiantes de la política, dieron al traste con los planes y aquellos que se fueron un día buscando oportunidades en otras tierras, regresaron, Meli naturalmente también volvió; llegaron a Chaves y se instalaron en la casa materna, pequeña, humilde, con tabiques como papel de fumar, la madre pudo constatar, que el cuento de hadas era eso, un cuento, ya eran dos a callar, que sufrir sufrian todos, los hijos nunca son ignorantes de estas cosas; en casa de la suegra, los golpes se sustituyeron por malas palabras, humillaciones, malos gestos, diciéndolo sin tapujos, maltrato psíquico, el físico venía cuando la madre tenía que ausentarse, ellas no querian ofrecer oportunidades, al maltratador, pero siempre hay un horario alterado un atrasarse en la vuelta del trabajo o un descuido, ahí el depredador encontraba su ocasión; por todo esto el brillo de sus ojos se apagara en Africa, la figura erguida estaba humillada, nada de esta mujer recordaba la niña ilusionada de la partida.

Un día, que Doña Amelia saliera, Meli estaba buscando algo en un baul de madera, él llegó y aprobechó el momento, sin mediar palabra la golpeó con la tapa, cayendo sobre las cervicales, siguió haciendo presión, Doña Amelia o la buena suerte personificaba entró en aquel momento, lo empujó diciéndole:

- Ladrón, quieres matar a mi hija?!

Él salió de casa, como alma que lleva el diablo, este momento marcó otra etapa, el ambiente familiar estaba siempre mas cargado, tenso, ellas callaban avergonzadas, doloridas, anuladas, él en la calle y en el trabajo seguía siendo un caballero, correcto, educado, nadie sospechaba de sus tormentas interiores, que descargaba en el hogar.

En una de esas fortuitas agresiones que sucedieron con posterioridad a lo anteriormente relatado, me tocó constatar con horror las consecuencias, Meli nos contó que le había aprisionado el pecho contra la puerta, la mama estaba completamente negra, endurecida, Dios mío! una zona tan sensible, de aquella no se denunciaba, es más si se necesitaba acudir a un profesional de la medicina, se mentía, se callaba y se llegaba a decir, si lo hace es que las merece, es decir se disculpaba al culpable y se acusaba a la víctima.

Pasado un tiempo, este ser indigno y despreciable, quizás enfermo, no lo sé, decidió marcharse, claro que la economía se resintió pero la paz, no tiene precio. Pasado mucho tiempo y después de curar sus heridas físicas y también psíquicas, Meli emigró, conoció el amor, una relación serena, para mucha gente desviada o antinatura, su pareja también es una mujer. Dicen las estadísticas que muchas maltratadas terminan por perder la confianza en los hombres y cambian sus tendéncias.

Fe Alvarez


publicado por Fer.Ribeiro às 23:52
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